At this stage in my life I don’t think I'm going to write anything worthwhile.

viernes, 21 de febrero de 2014

Le doy cuerda a la cajita de música que tengo en esa estantería vacía y triste de mi habitación, pero no abro la caja. Mientras, pienso si el eje de la bailarina seguirá siendo el mismo. Sino habrá tomado por casualidad una forma abstracta y la habrá abandonado, haciéndole perder el equilibrio. Pero vuelta a abrir la caja, sigue intacta, cumpliendo su función al son de una melodía cálida que actúa como llave de la nostalgia. Cierto es que de unos meses hasta ahora, todo ha ido cambiando gradualmente. Ha habido una erosión palpable de las cosas que en principio captaban todo el interés para dejar paso a otras. Me siento bien con todo esto. Personas que se marchan, que olvidas temporalmente, que te olvidan para la eternidad o hasta que recuperen sus recuerdos. Todo ha ido a mejor y a peor. Se ha formado una mezcla heterogénea perfecta. Me he sentido viva más veces en estos meses que en muchos otros años. La apatía se ha esfumado -a medias tintas- y hay razones para sonreír. Una para ser más precisos. Pero una cuya ramificación es tan extensa que abarca la plenitud de la existencia. A veces, a una intensidad decadente y otras a la de un chipazo repentino. Claro que el centro de la gravedad ha cambiado, y no, no duele. Es distinto, nos hemos hecho más humanos a base del cambio. Yo he conseguido ser más humana.

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