At this stage in my life I don’t think I'm going to write anything worthwhile.

martes, 17 de diciembre de 2013

Allí en la oscuridad del mar se alzaba la figura de un barco cuya tripulación estaba compuesta por personas con cara de burro.
Cada uno de ellos tenía un instrumento y cada noche tocaba una sinfonía con el afán de despertar a un oscuro dios de las profundidades del mar.
El capitán poseía una batuta con la que dirigía las orejas de cada tripulante. El nombre de dicho capitán era Antonio Anacleto de las Mercedes y era muy famoso en Internet por proporcionar descargas ilegales hace diez años.
La banda comenzó a tocar y las aguas se tornaron intranquilas apareciendo de las profundidades una mandarina gigante de varios kilómetros de altura.
La mandarina comenzó a quitarse su propia piel y a mostrar a los tripulantes del barco su jugoso interior.
Ante dicha imagen los hombre-cabeza de burro optaron por continuar con el ritual abriéndose en canal con un cuchillo haciendo caer sobre la borda de su embarcación sus tripas. 
El capitán intentó hacer lo mismo con la batuta, pero los resultados no fueron muy óptimos. 
Entonces, la mandarina furiosa le gritó : "Tú no serás mi amigo" y se lo comió.
Éste estaba triste porque había dejado abandonada la batuta en la popa de su propio barco así que sacó una cuchara de su bolsillo he intento hacer el ritual de nuevo. El pobre era algo subnormal.
Fue entonces cuando maldijo ser un adicto al crack y no al cortarse las venas.
FIN.




Historia en colaboración con: @Northmic 

1 comentario: