At this stage in my life I don’t think I'm going to write anything worthwhile.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Sólo cuando la tristeza deja sus maletas en mis entendederas puedo verlo con suma claridad.
El vacío logra disiparse. Se calienta la habitación. Aquella misma que antes estaba recubierta por plásticos sintéticos que protegían los muebles del mezquino polvo que intentaba profanar sus superficies.
Pero entonces la tristeza llegaba trayendo tranquilidad. El cuerpo sucumbía a lo inevitable. El nivel del mar aumentaba y el sonido del silencio era una maravillosa melodía para acompañar la noche. No había ninguna otra mejor, más adecuada. Respiraba verosimilitud. Lo auténtico llegaba inesperadamente y desesperado. Marcando un territorio desolado a causa de una explosión  con fines experimentales.
Era yo cuando estaba triste. Un yo más cercano, más real, que se hacía paso a patadas desplazando a la alegoría que había ocupado su puesto.
Un yo con miedos, inquietudes.
Un yo menos  ficticio.


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