At this stage in my life I don’t think I'm going to write anything worthwhile.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

En un acto de cobardía acepté tu presencia como una obligación para seguir adelante, un apoyo invisible pero existente.
Ser el humo que tocas fue uno de mis anhelos.
No puedo negarte que la idea misma de tenerte provocaba cierto empuje, pero cuando los ojos se aclaran, las ideas aferradas a la utópica realidad se ven abatidas por una brizna de aire fresco y se va desvaneciendo el polvo adulterado que las cubrían.
Encontrar un remedio para un mal sin cura es perder el tiempo, como así lo es creer que estás. No estás, ni siquiera sé si desde un principio estuviste.
Tengo un vago recuerdo de tus pasos junto a mis pies que se han ido alargando entre horas de recreo.
Por eso, me prometí a mí, a mi sombra y a todos los yo que conocí a lo largo de esta historia, que no permitiría que otros (incluidos tú, tu perspicaz ingenio y tu inconfundible aroma) dejaran encaminarme, que eso era una tarea que yo misma debía hacer pero, ya sabes como soy, siempre termino yéndome por las ramas.
Si supiera que lo que siento no se balancea entre verdades y mitos, aclararía cada palabra cara a cara contigo ¿Pero de qué me sirve confesarme si no siento como es debido?

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