At this stage in my life I don’t think I'm going to write anything worthwhile.

domingo, 26 de mayo de 2013

¿Sabes qué es lo que más echo de menos del invierno?
Cuando podía escribir lo que sentía tumbada en la cama, descansando el frío cuerpo entre cálidas sábanas y que las velas iluminaran cada rinconcito de mi habitación.
Escribía y pausaba, cada vez que la llama se movía de un lado a otro a consecuencia de suspiros que pasaban inadvertidos.
Recuerdo que en aquellos tiempos escribía más. Quizás, porque sentía mucho más.
Ahora lo difícil es ahuyentar la pena, y que se quede un poco de felicidad entre la almohada y mi vida.
Y cuando me acurruco en la cama hoy día, no duermo. Y cuando lo consigo, no duermo tranquila.
¿No crees que se deberá a esta falta de costumbre de no expresar lo que siento?
Cuando escribía sentía la libertad de cada sentimiento y la ruptura de la opresión de los mismos contra la barrera de mi piel.
Y quizás tenga suerte si logro dejar de derramar lágrimas antes de que se inunde el suelo.
¿No sería más fácil, optar por visualizar la vida desde una simple y ventana fija? Elegir un camino y no pretender recorrerlos todos...
¿Por qué me dedico a pasear desde una  a otra queriendo admirar cada minúsculo detalle cuando hay tan poca vida para admirar tanta belleza?
¿Y por qué divago cuando debería estar durmiendo?
Porque el invierno se ha ido con la parte de mí que más razón usaba.
Por eso también extraño esa gélida estación, y porque entonces no te conocía.
Así dormía mejor, sin tu presencia, y sin mis dudas sobre la vida en sí.


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