At this stage in my life I don’t think I'm going to write anything worthwhile.

sábado, 6 de abril de 2013

[...]
Ayer paseando tranquilamente por el parque de regreso a casa no pude evitar fijarme en una pequeña niña de pantalones vaqueros y camiseta rosa que manejaba entre sus manos una cometa que tomaba forma en el cielo.
Podría decir que perdí la noción del tiempo, ahí decidí sentarme en un banco y escribir. Se convirtió en mi musa. Tan pequeña, frágil e irrompible a la vez. Su risa mientras correteaba de un lado a otro era una melodía preciosa.
Y me quedé. Me quedé pensando por qué me llamaba la atención aquella imagen.
Transformé sus dedos y el hilo en tiempo y la cometa en la culminación de recuerdos. 
Y ahí tenía ya la razón de mi intriga. Tenía miedo de pensar que el hilo podría atarse a su cuello y sin apretar difuminara su alrededor y que sólo le dejara enfocarse en la cometa, que para ella fuera lo único real.
Quiero decir, a malas explicaciones, a veces la nostalgia nos cautiva por más tiempo. Sentí la necesidad de cortar el hilo pero en ella quedaría la presencia del recuerdo, o la esencia tal vez, de que alguna vez tuvo su cometa y la perdió. Inconsciente del daño que le hacía permaneció con ella por más tiempo del que le hubiera gustado.
Y ahí dónde una vez vi la libertad, contemplé una prisión. 
Supongo que el problema no habitaba en ella, si no en mí misma. Había permanecido con el recuerdo atado al cuello durante años, y tenía la enorme necesidad de destrozarlo en pedacitos de un centímetro y lanzarlos al mar. [...]






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