At this stage in my life I don’t think I'm going to write anything worthwhile.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Ella era una inoportuna, lo era, siempre lo fue. Aparecía en el momento menos necesario, aportando una existencia que malgastaba oxígeno.
Siempre ocupaba el mismo, un tercio de lo que algún día fue una mitad de algo. Era una sombra con volumen y densidad. Ocupada ella y su mente, siempre callada. Mirando, sin decir nada. Ya sobraba allí.
Sobraba porque no compartía sus pensamientos. No merecía aquel lugar, ni a quienes les rodeaban.
No ella no era así. No era inoportuna. Era ausente. Ausente como aquel arcoíris que no se alcanza a ver después cuando termina la lluvia. 
Cuando se percataban de que estaba allí, le saludaban, se despedían de ella. Pero ella ya no estaba.
Observaba como el mundo le decía adiós agitando vigorosamente la mano a cámara lenta. Y pensaba ¿Quiénes son? No conocía a nadie, pero todos se adentraban en su interior. Tenían la llave para abrir las puertas de sus costillas, desquebrajar el papel pintado de sus pulmones y romper la luz física que iluminaba su alma.
Algún día entenderá que ella no era inoportuna, no era ausente, que solamente tenía miedo. 

1 comentario:

  1. La chica que vivía en su mente y que caminaba en silencio por el mundo. Es triste. Y no debería tener miedo. Debería comerse el mundo y sonreír y hablar de esas cosas (maravillosas) que piensa. (Y si no son maravillosas, también, porque lo oscuro no hay que guardarlo, si no exponerlo a la luz para que muera o se haga más pequeño).

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