At this stage in my life I don’t think I'm going to write anything worthwhile.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Emociones fuertes, eso es lo que necesito. Me voy disipando con tanta lentitud como el vapor de mi vaso de té. Con cuanto sosiego se escapan del opaco vidrio. Tanta serenidad no puede ser tangible. La ciudad suele volverse monótona, la rutina suele destruirlo todo. Y mi cerebro siempre se ha dedicado a derrumbarme cuando las paredes se agrietan. ¿Qué es esto? No es más que una cama vacía, donde recreo conversaciones conmigo misma. La almohada ya se ha adueñado de mis sueños, y si no la estrujo no saldrán a la realidad. La lluvia solo existe en la ducha. Aquí no hay ni sol ni nubes. Todo es de una neutralidad pasmosa. No sé si me convertí en una persona exigente o si exijo lo que se escapa a mi control. Realmente nunca pensé que no hubiera nada a mi alcance, todo estaba allí y solo necesitaba inclinarme y estirar los huesos de mis dedos para poder palparlos. ¿ Y si no me da miedo la rutina, si no la realidad ? Pensándolo bien, me asusta todo lo que conlleve un compromiso. Soy así. Esa nube que aparece un día y al siguiente no existió, solo en tu memoria, en tu recuerdo y en un cielo distinto. Es divertido como intentamos avanzar y aún así nos aferramos al tiempo. ¿ Cuál ha sido la casualidad ? Podría tener miles de toneladas de felicidad escondida bajo los escombros de mi piel. Rásgame, dime que prepare las maletas, o no, no me lo digas, cógeme de la mano, móntame en el coche, y arranca, llévame lejos, tú, yo, y si quiere el tiempo. Pero aléjame de aquí, de mí, de todo lo que rodea a lo insípido, de lo que no sabe a aventura. Toma fotografías de los momentos, de cuando subamos al avión y dejemos atrás la tierra. Rocemos con dedos de metal el cielo, observemos a los demás como los pájaros nos observan al volar. Leamos historias en el suelo de la habitación. Abrázame. Arrástrame a otra ciudad, enséñame los cafés. Y por la noche acariciar el arte de tu piel. Que la tinta se nos mezcle. Que la lluvia nos moje las ganas de vivir. Que la música nos desplome en el hotel. Dame historias que contar, dame sueños por los que existir.

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