At this stage in my life I don’t think I'm going to write anything worthwhile.

miércoles, 11 de abril de 2012

Nº3
 No recuerdo la manera en la que mis pies emprendieron el rumbo de camino a casa. Ni recuerdo haberme levantado de aquel árbol, darle la mano y despedirme.
Me había convertido en un fantasma que vagaba por las calles. Un fantasma con pelo claro, y con unos cascos encima del gorro de lana. Escuchando canciones sin prestar atención.
La fijación del rumbo se encontraba en mis pasos. Pie derecho, pie izquierdo. Y así consecutivamente iba observando como los materiales del suelo cambiaban cada ciertos metros.
Losas lisas, losas de piedra. Arena y acera, carretera y pasos de cebra. Semáforos estropeados y conductores peleándose a la derecha por cruzarse uno frente a otro.
Una ciudad ruidosa como ya dije. Muy ruidosa y con cierto encanto.
Llegué al rellano de mi apartamento tras haber escuchado nueve canciones exactas, y saqué las llaves del bolsillo trasero del pantalón. Me deslicé a la habitación, dejé en la cama el peso del mundo y rebusqué en el armario ropa interior . Encendí el gas que se encontraba en la cocina y dejé correr el agua de la ducha. Me desnudé con lentitud dejando que la ropa siguieran las órdenes de la gravedad y se acostaran en el suelo. Los cristales de la ducha ya se habían empañado. Ya no había más ropa que alejar de mi cuerpo. Ahora era el momento de sumergirme en el aroma del champú de frambuesa y dejar esos momentos que marcan un antes y un después de cada historia en cada búrbuja de jabón y pincharlas con mis dedos. Explotar cada sentido. Llorar si era necesario hacerlo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario