At this stage in my life I don’t think I'm going to write anything worthwhile.

miércoles, 11 de abril de 2012

Nº4
 Aquella noche, las estrellas decidieron reagruparse para quitarle peso a mis “no-lágrimas”. Me encontraba sentada en el pollete de la ventana, a medio vestir, con los pies apoyados en el tejado.
Fumando más de lo que cualquier ser humano consideraría “dentro de lo normal”. Casi podía competir con el humo de alguna que otra chimenea de las casas de al lado. Ya no había oxígeno en mis pulmones, era nicotina y varias toxinas adictivas más, las que recorrían las cavidades vacías de cada uno de mis órganos.
La luna se escondía tras una gasa uniforme blanquecina y la tinta de mi piel se oscurecía con cada estrella fugaz. 
Fugaces, ¿ recuerdas ? Esa era nuestra definición. Cada suspiro mío se veía correspondido por una exhalación en el cielo. Cómo si sientese la opresión del universo en sí.
El núcleo incandescente del infinito se congeló demasiado pronto para nosotros.
Lo que buscaba con su desprendimiento del firmamento no era más que una oportunidad para hacer lo correcto, aunque aquella estrella viviera en un caos. Venía a concederme la posibilidad de pedir un deseo al destino. Pero mi intención no era que el mundo tratara de socorrerme, si no que él, me devolviera ese estado de embriagadez a causa de sus caricias. Anhelos que quedaban respondidos con su indiferencia y puntos suspensivos que abrían puertas a la esperanza de los desamparados.

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