At this stage in my life I don’t think I'm going to write anything worthwhile.

miércoles, 11 de abril de 2012

Nº 1
 Definitivamente mi cerebro no estaba dispuesto a procesar nada que no fueran imágenes en flash una tras otra. Sin sentido, con sentido, sin motivo, con razón.
Pero no había palabras que escaparan de mi boca. Era un maniquí de un escaparate observando como el mundo pasaba frente a sus ojos fijos, mientras me mantenía estática en aquella jaula de cristal.
Vacío. Es lo que hay en mi mente. Vacío.
Giré mi cabeza en dirección a la puerta donde estaban esas maletas viejas esperándome para escapar conmigo a otro lugar. A un lugar conocido dónde la felicidad no era efímera, si no constante.
Pero no podía. No era el momento. Mi cuerpo no reaccionaba de entusiasmo al pensar en irse de la habitación y de la ciudad. Hoy no. Hoy el mundo, mi mundo, se encontraba aquí, en la cama, proyectandome recuerdos en el techo. Visualizando una escena tras otra, una escena una y otra vez.
Él y yo. Yo y él. Nosotros. La nada.
 Levanté los brazos para alcanzar pedazos de esos recuerdos y moldearlos para ajustarlos más a la realidad de ahora. Coger un bolígrafo negro y escribir “Pasado”.
Sólo conseguí fijar mis ojos en mi piel, en los resquicios de luz que pasaban por los agujeros de la persiana e iluminaban el vello casi transparente de mis brazos.
¿ Y si prendía fuego a las fotos ? Para puríficarnos. Para olvidarnos. Para olvidarte de una puta vez.
Desearía tener el paquete de cigarros cerca, donde guardaba el mechero turquesa que tenía poco gas. Pero no me levantaría de la cama para buscarlo. No iba a quemar las fotos. No iba a convertir la realidad en un sueño. Por que no soportaría olvidar parte de mi historia. Si mi memoría no la escondió bajo llave en una caja fuerte a seis metros bajo tierra, yo no era nadie para hacerlo.
Yo no podía quemarlos, por que yo ya estaba quemada. Ardiendo en recuerdos.
  

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