At this stage in my life I don’t think I'm going to write anything worthwhile.

miércoles, 11 de abril de 2012


Nº2
 Vivir en una ciudad completamente ruidosa como esta me hacía vagar por las calles en busca de silencio. Muchas veces me encontraba dando vueltas al azar buscando un cierto tipo de silencio que no era posible de encontrar. Y lo buscaba, desesperadamente. Por que sentía que si perdía los estruendos de las voces, acabaría encontrándome.
Solía acabar en uno de los muchos parques verdes de esta ciudad, sentada sobre las raíces de algún árbol con tantas historias por contar como hojas.
Me sentaba y perdía la cuenta. Miraba a los niños corretear de un lado a otro. Riéndose y cayéndose en la hierba. Y a sus madres regañándoles por ensuciarse de barro o césped. Pero ellos eran capaces de darme una nueva bienvenida para pensar en mejores días. Ellos me ponían una nueva sonrisa en mi cara.

Yo no era una chica como las demás. O tal vez de algún modo, sí que lo era. Estaba allí apalancada en aquel árbol cuya sombra había dejado de protegerme y había huído como las agujas del reloj cuando pasa un cuarto de hora. Se alejó, pero no mucho, lo suficiente para que el sol se acostara en mi regazo. Proporcionándome ese calor que sólo una persona conseguía proporcionarme.
Abrazándome en rayos. Y partiéndome la mirada cuando me fijaba en el bolígrafo de mi mano. Resplandeciendo más que el mismo sol. Cegándome.
Decidí cerrar los ojos. Un minuto; tal vez dos y relajarme. Podía escuchar como la brisa cantaba melodías y transportaba las conversaciones de la gente que a esas horas compartían el parque también. Y el ruido de una familia de ardillas que se había mudado al árbol viejo que sostenía mi espalda. Un minuto; tal vez dos o eternamente. Aquí estoy bien. Aquí sin nadie. Estoy... bien.


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