At this stage in my life I don’t think I'm going to write anything worthwhile.

martes, 1 de septiembre de 2015

Dejo, a ratos, de saber quién soy. A veces, lo tengo claro y otras se esfuma. Con la misma facilidad que pestañear. He recordado que tengo miedo de la incertidumbre. Me siento como una botella de cristal perdida en el mar. Con la seguridad de que no lograré encontrar tierra. He perdido mil batallas, mil derrotas a mis pies. Y la noche no deja de arroparme cuando no puedo dormir.


domingo, 10 de mayo de 2015

"Y ¿sabes qué pienso? Pues que para las personas, los recuerdos son el combustible que les permite continuar viviendo. Y para el mantenimiento de la vida no importa que esos recuerdos valgan la pena o no. Son simple combustible. Anuncios de propaganda en un periódico, un libro de filosofía, una fotografía pornográfica o un fajo de billetes de diez mil yenes, si los echas al fuego, sólo son pedazos de papel. Mientras los vas quemando, el fuego no piensa: "¡Oh, es Kant!" o "Esto es la edición vespertina de Yomiuri Shinbun ", o "¡Buen par de tetas!". Para el fuego no son más que papelotes. Pues sucede lo mismo. Recuerdos importantes, otros que no lo son tanto, otros que no tienen ningún valor: todos, sin distinción, no son más que combustible ¿Y sabes? Si a mi me faltara ese combustible, si dentro de mí no hubiera esa especie de cajón de recuerdos, hace tiempo que, ¡cras!, me habría partido en dos. Y me habría muerto en cualquier rincón tirada como un perro"

domingo, 31 de agosto de 2014

No sé escribir. Las cosas que digo son sólo banalidades que cualquier ser de la Tierra a la que le ofrezcas la oportunidad de expresarse acabará diciendo.
Quizá no cualquier ser, pero sí cualquier humano.
No me considero una persona que haya vivido intensas emociones a lo largo de su vida. Es más, mi vida ha sido corta. 
He perdido mucho tiempo caminando por los placeres y penares del yo, que he olvidado que no vivo única y exclusivamente en el mundo. Que hay gente que me rodea.
Me he vuelto egoísta, autómata, insaciable.
Ni siquiera logro expresar mis pensamientos y sentimientos cuando me siento algo feliz. Se escapa de mi entendimiento, de mis capacidades, el poder exprimir esa maraña de hilos que se forma en mi cabeza.
Sólo puedo expresarme si me siento triste, enfadada o no siento nada. Y ahora siento una mezcla de los tres guiada más por la sensación de un vacío que toma parte en mi pecho.
Estoy experimentando el miedo de la soledad. Aquel que pensaba que había estado superando todo este tiempo, se ha hecho palpable, visible, estos últimos días.
Me siento predecible y eso me agota. Sólo tengo ganas de dormir.
Los días aunque pasen con ligereza delante de mis ojos, como una bailarina en un teatro vacío, se paran en seco y me contemplan. Tal como ella hace a cada asiento libre de la sala en la que está bailando.
Golpes de tristeza son más frecuentes de lo que necesitaría. La duda siempre está detrás de la oreja, y aunque tape mis oídos con algodón, acaban filtrándose.
Sigo sin saber escribir. Sin saber expresarme. Lo noto con cada palabra que nace de mis dedos.
Falta algo en ellas. La esencia de todo.
Quizá algún día la encuentre.